Lectio Divina para la Cuarta Semana de Pascua

Lectio Divina para la Cuarta Semana de Pascua

Empecemos nuestra oración:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Amen.

Dios nuestro, vida de los creyentes,
gloria de los humildes, felicidad de los
justos,
escucha nuestras súplicas
y sacia, con la abundancia de tus dones,
la sed de quienes esperamos en tus
promesas.
Por nuestro Señor Jesucristo.
(Oración colecta, Miércoles de la Cuarta
Semana de Pascua)

Lectura (Lectio)
Lee la siguiente Escritura dos o tres veces.
Juan 10:1-10
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos:
“Yo les aseguro que el que no entra por la
puerta del redil de las ovejas, sino que salta
por otro lado, es un ladrón, un bandido;
pero el que entra por la puerta, ése es el
pastor de las ovejas. A ése le abre el que
cuida la puerta, y las ovejas reconocen su
voz; él llama a cada una por su nombre y
las conduce afuera. Y cuando ha sacado a
todas sus ovejas, camina delante de ellas,
y ellas lo siguen, porque conocen su voz.
Pero a un extraño no lo seguirán, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de
los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos
no entendieron lo que les quería decir.
Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy
la puerta de las ovejas. Todos los que han
venido antes que yo, son ladrones y bandidos;
pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se
salvará, podrá entrar y salir y encontrará
pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar
y a destruir. Yo he venido para que tengan
vida y la tengan en abundancia’’.

Meditación (Meditatio)
Después de la lectura, toma unos momentos para
reflexionar en silencio acerca de una o más de las
siguientes preguntas:
• ¿Cuál palabra o palabras en este pasaje captaron
tu atención?
• ¿Qué parte en este pasaje te consoló?
• ¿Qué parte en este pasaje te desafió?
Si practicas la lectio divina como familia o en un grupo,
luego del tiempo de reflexión, invita a los participantes a
compartir sus respuestas.
Contemplación (Contemplatio)
Lee nuevamente el pasaje de la Escritura, seguida de
esta reflexión:
¿De qué manera se relaciona este pasaje con la experiencia
de tu vida diaria?
2
Él llama a cada una por su nombre y las conduce
afuera. ¿A qué me está llamando Dios? ¿A dónde me
está conduciendo Dios?
Ellas lo siguen, porque conocen su voz. ¿En dónde
escucho la voz de Dios? ¿Cómo reconozco la voz de
Jesús en el tumulto de la vida diaria?
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.
¿De qué manera mi fe enriquece más mi vida?
¿De qué manera puedo compartir esta abundancia
con las personas que conozco?

Oración (Oratio)
Lee el pasaje de la Escritura una vez más. Dale al Señor
la alabanza, petición y acción de gracias que la Palabra
te ha inspirado.
Después que todos hayan tenido la oportunidad de
hacer su oración, todos recen la Oración del Señor y
la siguiente:

Oración final:
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
“La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa”.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
(Salmo 117 [118], 15-18)
Los textos de los salmos © 1979, Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Utilizados con permiso. Todos los
derechos reservados.
Extractos del Misal Romano © 1975, Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Utilizados con permiso. Todos los
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