Carta del Sr. Obispo McElroy sobre el Coronavirus (COVID-19)

COVID-19 Letter from the Bishop

Estimados Hermanos y Hermanas en Cristo:

 

En la primera lectura de hoy del Libro de Éxodo, atestiguamos cómo la gente de Israel lucha con los desafíos y las gracias, el sufrimiento y los triunfos, los momentos de esperamza y competla frustración que marcó su travesía de 40 años a través del desierto hacia la Tierra Prometida.

 

En cada Cuaresma, este viaje histórico de los israelís es el símbolo del Pueblo de Dios en nuestra propia época tratando de seguir el camino del Señor entre la incertidumbre y obstáculos que se encuentran alrededor de nosotros en el mundo moderno. Pero en esta Cuaresma, en este momento, nuestro camino cuaresmal ha tomado nuevas dimensiones porque enfrentamos una pandemia global que, por un tiempo, cambiará dramáticamente nuestra vida normal y nos llama a un sentido más profundo de sacrificio y fe. En estos 40 días viviremos penitencias cuaresmales que no escojimos, la necesidad de las cuales no comprenderoms completamente.

La gran tentación de los judios en la tierra salvaje fue el de temor y de pánico, un pérdida de confianza y comunidad. Y en estos días que una enfermedad se está extendiendo y de pérdidas económicas, parece que el temor nos rodea – temor de enfermarmos, temor por la salud y seguridad de nuestros seres queridos, temor por nuestra seguridad económica y de nuestras familias, y el temor que viene del reconocimiento que para algunos de los más vulnerables entre nosotros, esta pandemia cobrará sus vidas.

El más fuerte antídoto al temor en este momento se encuentra en nuestra comprensión que el tema fundamental para nosotros como gente de fe se encuentra en confontrar la cuestión que los israelís presentan en la lectura de hoy del Libro de Éxodo: “¿Está el Señor entre nosotros o no?”

Y así nuestra observancia de la Cuaresma este año nos provee el más iluminante posible transfondo para la carga que cada uno de nosotros, individualmente, colectivamente y globalmente, enfrentaremos en las próximas semanas.

Es las experiencias que cambian drásticamente nuestras vidas que revelan poderosamente nuestra definitiva dependencia en el Dios que crió cada bendición que conocemos en esta vida y que nos sostiene con un amor tierno y personal sin límites.

Es nuestro vínculo con el Jesucristo que sufre que nos consola con una fortaleza especial al acercarse el Viernes Santo entre las adversidades que vienen que nos puedan pesar mucho.

Y es el reconocimiento transformativo que Cristo ha resucitado que revela el poder inmenso de la esperanza para nosotros y para nuestro mundo.

“¿Está el Señor entre nosotros o no?” Nuestro enfático “sí” a esta pregunta, revelada no solamente en un ejercisio intelectual, pero una creencia viva que rodea nuestra respuesta personal a los desafíos que vienen, es la más grande observación de la Cuaresma que podemos realizar estos días para reflejar nuestros valores fundamentales de fe y como testigos en el mundo.

Fueron las dificultades y la fe de los judios durante su travesía en el desierto que los formó cómo pueblo. Y en esto días de desafíos para nuestra sociedad y nuestro mundo, tenemos la oportunidad de hacer más noble tanto nuestro país y nuestro mundo atestiguando continuamente a la generosidad sobre el egoismo, la compasión sobreo la insensibilidad y la esperanza sobre el temor.

Con todos los mejores deseos continuo